Noticias Diario Bucaramanga

A propósito de la lucidez y el valor de esperar


11:12 am 29-mayo

ELKIN QUINTERO

lefranz2020@gmail.com

“La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír”

George Orwell

Hoy por el territorio nacional la lucidez en la toma de decisiones escasea. Ella supone la resistencia a las consecuencias del odio, el culto a la fatalidad y la vanidad y al coqueteo incestuoso de la corrupción.

En épocas de pandemia, los medios utilizados para robar y censurar, así como las formas para disfrazar la verdad y crear cortinas de humo debe invitarnos a conocer las causas del aislamiento obligatorio. Porque nada que pueda excitar el odio y provocar desesperanza de la angustia a la muerte y al hambre debe gobernar nuestras conciencias.

Muchos con el valor de esperar han considerado como único medio de expresión la ironía y lo han hecho como un arma sin precedentes contra los todopoderosos de este país, porque una verdad expresada en tono dogmático es censurada al punto de ocasionar el exilio, el fracaso político o la muerte, mientras que la misma verdad dicha humorísticamente, pareciera que no causa escozor, pero en este espacio de América del sur también se mata por esa razón. Sin embargo, hoy debemos ser necesariamente irónicos para expresar nuestra inconformidad o dolor, aunque sea para defender los sagrados derechos de la vida, la educación, la salud y a la vivienda. Pero en épocas de Covid-19, la verdad y la libertad ya no son los amantes exigentes y han tenido que ir a dormir con hambre y frío.

Sin embargo, los medios de comunicación constantemente siguen bombardeando con amenazas, supresiones, persecuciones, y quizás sin culpa, aunque eso lo dudo, encuentran generalmente el efecto contrario al que se proponen. Por lo tanto, debemos considerar que por una paradoja curiosa pero evidente la obstinación por el poder y el dinero jamás se pondrán al servicio de la objetividad y la tolerancia. Y este sentido, debe aparecer la conciencia como medio de inflexión y reflexión frente a la noticia falsa y que solo es verdad en la el discurso porque en la realidad es una mentira más.

Por eso, debemos recordar que la conciencia ha sido uno de los fundamentos de toda la construcción de la moral actual y lo que hace posible un comportamiento humano responsable. En ese orden de ideas, al formular un juicio ético concreto estamos ya afirmando la misma posibilidad humana de comprometerse moralmente, la íntima responsabilidad moral de la persona y es allí donde se evidencia, entonces, la inevitable ética de la trama humana.

Lo anterior nos permite señalar, entonces, que la conciencia moral es una de las mediaciones que se constituye en el punto de convergencia de otras en el proceso de convivencia de la persona humana y frente a las situaciones exageradas y descaradas generadas por los actos de corrupción, es válido un actual debate sobre la naturaleza de la moralidad de nuestros líderes y lideresas, porque la cuestión de la conciencia se ha convertido en el punto crucial de la discusión en todas las esferas sociales, especialmente en el campo de la política.

Quizás sería sano, si el debate girará en torno a los conceptos de libertad y de norma, de autonomía y de heteronomía, de autodeterminación y de determinación mediante la autoridad y el ejemplo.

Nuestro tiempo está inundado de imágenes, signos, palabras y gestos que incitan a la toma de conciencia; además, se la presenta como baluarte de la libertad frente a las limitaciones de la existencia impuestas por la autoridad en un estado social de derecho y por el consumismo exagerado del siglo XXI.

Por lo tanto, la conciencia moral constituye una de las mediaciones centrales e insustituibles en el proceso de la identidad personal. Y se instituye como la respuesta, desde la libertad humana, a la acción opresora de la corrupción. Urge la permanente y renovada reflexión entre conciencia y libertad, enfocada desde la perspectiva del proceso del mejoramiento de vida de la persona humana.

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