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Capitalismo blando Columnista | Opinión

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El capitalismo es el mejor, aunque tardío, invento del homo sapiens para multiplicar los bienes y servicios disponibles a la humanidad. Quizá por tardío no es perfecto. Le hace falta albores. Uno de ellos es la institucionalidad para asegurar la competencia, sin la que el capitalismo es instrumento de tiranía. Sería catastrófico, sin embargo, que por sus defectos se prescindiera del método que mejor amaestra millones de años de instinto de conservación (egoísmo), y que incluye la cooperación para la supervivencia.

En el capitalismo las utilidades son el indicador del éxito. Demuestran que el consumidor está recibiendo los bienes y servicios que desea al precio que está dispuesto a pagar, y que el capitalista lanza al mercado por encima de su propio costo de producción: utilidades. Al mismo tiempo, estas ofenden, y se culpa al capitalismo de que favorezcan a quien inventa y arriesga, porque desigualan.

El quid está en como repartir las utilidades, fuentes de desigualdad, sin desestimular al capitalista, sin el cual no las habría. Una solución que se esboza es el capitalismo blando.

Según Friedman, el único propósito del capitalismo es generar utilidades para el accionistas. Desde hace ya algún tiempo, y aún antes, se han buscado maneras para suavizarlo: mejores condiciones y servicios para los empleados, fundaciones de beneficencia, atención al medio ambiente, etc.

No es suficiente. Se dice que como se le ha conocido hasta ahora, el capitalismo está muerto. Se quiere que los gestos sean realmente significativos para alinear utilidades con responsabilidad social, aún por parte de las empresas pequeñas. La credibilidad del capitalismo está en juego y no solo por desvaríos de políticos de izquierda.

La primera reacción del capital ha sido acercarse a las comunidades donde se tiene presencia, y eso está bien, pero solo parcialmente. El statu quo no va. Lo que se está comenzando a exigir es un cambio de enfoque, que comienza en casa. Empieza por adoptar, ampliado, el modelo alemán de representación de los empleados en los consejos directivos, yendo hasta, por ejemplo, la mitad. Y, más profundo, el desmonte de los oligopolios y el abstenerse de ser cómplices de la corrupción o, peor aún, de incitarla.

Esas son algunas sugerencias, aparte de otras mas drásticas como estrangular el leitmotiv del capitalismo con impuestos del 90% a la riqueza. También drástica es la sugerencia de que la empresa privada se involucre, excepto por los bordes, en responsabilidades que corresponden al Estado, en Colombia, por ejemplo, el afianzamiento de la paz.

Demasiadas tareas distraen del oficio: el hacer bien lo que se hace en el negocio: las sillas tienen que quedar perfectas y a buen precio. El capitalismo tiene mucho que aprender y poner en práctica para que su talento en multiplicar bienes y servicios sea totalmente aceptado en sociedad sin envidias.

Don Sancho Jimeno combinaba muy bien sus obligaciones en la defensa de la ciudad con sus actividades capitalistas en las haciendas que explotaba. Por eso fue héroe contra los franceses en 1697. Las expectativas de manifestantes y ciudadanos son hoy mas ambiciosas en todo el mundo. Corresponde al capitalismo blando satisfacerlas. La ventana se está cerrando.

Rodolfo Segovia
Exministro – Historiador.
rsegovia@sillar.com.co

Aplicaciones financieras para bancarizar | Opinión

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Hoy las aplicaciones financieras encabezan la lista de las apps predilectas de los usuarios debido a las diversas facilidades que brindan. ¿A qué se debe este fenómeno? En general, este tipo de herramientas ofrecen tres funcionalidades clave valoradas por el consumidor actual: movilidad, ahorro de tiempo y conexión en tiempo real. Las descargas globales de estas plataformas llegaron a 3.400 millones en 2018, lo que representó un crecimiento del 75% desde el 2016.

Bajo este contexto, el sector financiero deberá repensar sus estrategias y generar soluciones basadas en la nube que hagan del usuario el centro del negocio. Esta es una tendencia que se fortaleció con la aparición del open banking, donde las entidades bancarias comparten, con autorización del usuario, información con otros proveedores del sector para ofrecer experiencias hiperpersonalizadas. Pero ¿por qué usarlas?:

-Facilidad y seguridad a un clic de distancia: algunas plataformas permiten digitalizar productos financieros como tarjetas de crédito o débito; lo que hoy se conoce como billeteras móviles. Esta solución, aparte de reducir el uso del efectivo, los tiempos y costos de cualquier operación financiera, disminuye la posibilidad de enfrentarnos a fraudes electrónicos, ya que utiliza un mecanismo denominado soft token que genera un PIN o código de uso único para cada movimiento. Además, facilita almacenar toda la información en la nube o en el dispositivo móvil, lo que proporciona un escenario más amigable con el tiempo, la comodidad y seguridad del usuario.

-Alternativas para los usuarios no bancarizados: el incremento de los niveles de inclusión financiera también es un factor positivo del uso de la banca móvil. Según Felaban, este indicador ha crecido 37% en promedio al año gracias a la implementación de estas soluciones. Y no es para menos, el desarrollo de algunas estrategias como los modelos de financiamiento P2P (peer-to-peer) conocidos como ‘uberización de la banca’, permiten que un usuario, bancarizado o no, solicite o realice un préstamo a través de estas plataformas.

-Innovación constante enfocada en el consumidor: las compañías del sector bancario lideran la lista de las empresas que buscan nuevos servicios digitales para incursionar en el mercado a futuro. De hecho, 82% de estas entidades esperan aumentar su colaboración comercial con algunas fintech en los próximos 3 o 5 años, según la firma de consultoría PricewaterhouseCoopers.

Cada vez serán más las soluciones que encontremos a través de nuestros dispositivos móviles para realizar trámites financieros.

Es evidente que estamos ante un panorama donde la evolución de las aplicaciones bancarias no solo seguirá mejorando el ecosistema digital en pro de las necesidades de los usuarios, sino que también ofrecerá nuevas soluciones para las más de 210 millones de personas no bancarizadas en Latinoamérica y el Caribe que reportó el Banco Interamericano de Desarrollo a finales de 2018. Por esto, es clave que la industria de servicios financieros esté preparada para una nueva era del negocio donde la tecnología y el usuario estén en el centro de sus estrategias.

Marcelo Fondacaro
CEO de operaciones de VeriTran.

El reto de reinventarse Columnista | Opinión

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Acaso pienses ¿qué me traerá este nuevo año? Nada en absoluto. Un año no te pone nada nuevo en la vida. Es más objetivo y cierto que digas: ¿qué nuevo y valioso quiero poner en el año, o mejor, en la vida que llevo?

Acaso pienses ¿qué me va dar la vida? Aterriza, la vida no es un linda hada dedicada a dar algo a los humanos. La vida es como tú la quieras vivir y en ella sólo cosecharás las hermosas flores o los cactus espinosos que siembres. Es linda la canción que dice “gracias a la vida que me ha dado tanto”, pero no corresponde a la verdad. La vida no brinda nada, somos nosotros los que si queremos le damos algo hermoso y bueno a la vida.

Y Dios, ¿que nos da? Mucho, pero no todo lo que algunos piensan porque respeta nuestro libre albedrío. Elude el “pensamiento mágico” y falso de que la vida quita o da. Somos nosotros los que damos o sustraemos. En este nuevo año y siempre elige dar lo mejor aunque te sacuda el mal.

De las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda. El agua demasiado pura no tiene peces. Son interesantes reflexiones para ir más allá de lo aparente y hallar oro en una rocosa y oscura mina. En el oriente desde hace siglos han amado la flor de loto que florece en aguas ricas en cieno o barro. En este plano existen la polaridad y la dualidad para que el humano aprenda a unir los contrarios, no a enfrentarlos. Ambos polos son tan importantes y necesarios como el negativo y el positivo para que brillen luces con la electricidad. Si eres sabio das gracias por los “entrenadores” de paciencia, aceptación, tolerancia o perdón que surgen en tu vida. Son los seres que se llaman “malos” y que al errar te dan la oportunidad de practicar esos valores. Míralos con ojos compasivos y podrás reinventarte y florecer como la flor del loto o beber agua pura que envía una nube oscura.

Este 2020 se cumple el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven. Fue, sigue siendo y será una figura estelar de la música. Ludwig, fue el segundo de los siete hijos que tuvo la familia, de los cuales solo tres sobrevivieron. Su padre lo presionó porque quería que fuera, al igual que Mozart, un genio precoz. Dio su primer concierto con solo 7 años. Con 22 se fue a Viena. A los 30 iniciaron los males en sus oídos y a los 45 su sordera era total. Se comunicaban con él por medio de notas en un cuaderno. Vivir de la música no fue fácil. Pasó por serios agobios económicos y su vida fue dramática, sin la alegría de su 9ª sinfonía. Hoy se habla de su vida y amores o desamores, sus manías, su mal genio, pero su grandeza está en que supo superarse y reinventarse. Disfruta su música, en especial, sus sinfonías, sus conciertos y sus sonatas. Sus obras son geniales y junto con Bach y con Mozart es parte del trío dorado y sagrado de la música clásica. Beethoven es un espejo del ser que no se estanca e impulsa cambios. Sus obras son innovadoras y era amigo de renovarse y romper esquemas como lo hace en su novena sinfonía en la que se atrevió a incluir una coral por vez primera.

Gonzalo Gallo González
Escritor – Conferencista
oasisgonzalogallo@gmail.com

Cómo está la investigación del atentado a la Escuela de Cadetes un año después – Investigación – Justicia

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Un año después del atentado contra la Escuela de Cadetes General Santander –el peor ataque terrorista contra una unidad de la Fuerza Pública en una gran urbe– persisten varios de los interrogantes que dejó esa acción criminal del Eln, así como sus consecuencias políticas y diplomáticas.

Desde un primer momento, la Fiscalía logró demostrar la responsabilidad de esa guerrilla en la explosión del carro bomba contra la escuela de formación de los cadetes de la Policía, ubicada en el sur de Bogotá.

El hombre que conducía el carro, un veterano ‘eleno’ conocido con el alias de el Mocho –había perdido una mano manipulando explosivos en la zona de frontera con Venezuela– murió en el sitio.

Sus antecedentes criminales y su plena identidad (se llamaba José Aldemar Rojas) fueron confirmadas con las huellas dactilares recuperadas de su mano izquierda, que se encontró a más de 15 metros del lugar en el que explotó el viejo campero Nissan que llevaba al menos 80 kilos de pentolita. Sus restos fueron depositados en una fosa común. Un año después, nadie ha aparecido en Medicina Legal para reclamarlos. Sus familiares aseguran que no tenían noticias de él desde hace casi 20 años. Había nacido en Puerto Boyacá, pero su sitio de residencia era una vereda de Cubará, Boyacá, en límites con Arauca y con Venezuela.

Y alrededor de este oscuro hombre, que contaba 56 años en el momento de su muerte, gira uno de los grandes enigmas del caso: ¿protagonizó el ‘Mocho’ el primer ataque terrorista suicida en la historia de Colombia? La investigación de la Fiscalía sigue cuatro líneas, y esa es una de las prioritarias.

La hipótesis del terrorista suicida es fuerte. Aunque la versión de que tenía una enfermedad terminal no pudo ser determinada por los destrozos en el cuerpo, en varias comunicaciones interceptadas a ‘Pablito’ y otros mandos ‘elenos’ en la frontera aparecieron menciones a la enfermedad del ‘Mocho’. Y la manera como se activó la carga explosiva refuerza la posibilidad de que se hubiera volado por decisión propia. Rojas condujo hasta la Escuela de Cadetes el vehículo, entró por una portería auxiliar, se adentró en las instalaciones por más de 100 metros y luego inició una embestida mortal que lo llevó a atropellar a varios uniformados y, finalmente, a su muerte en la misma explosión que cobró la vida de 22 jóvenes que empezaban su carrera como oficiales de la Policía.

La investigación encontró que la carga tenía dos mecanismos de activación: un temporizador y un detonador manual. En los dos casos, Rojas, que además era un experto explosivista, tenía o conocimiento o control sobre el momento en el que se produciría la detonación. Aunque en el lugar se hallaron pedazos de celulares, lo que creen los investigadores es que pertenecían a los jóvenes cadetes y no al victimario.

Uno de los estudiantes, sobreviviente, confirmó que el atacante no pareció pensar nunca en salir del complejo policial: “Vi un carro que giró y se llevó dos conos de seguridad. El conductor empezó a zigzaguear y atropelló a mis compañeros, los que iban adelante (…). En un segundo veo que la camioneta queda frente a mí y acelera a fondo: yo me puse las manos en la cara como intentado protegerme y al tiempo sentí una gran explosión”.

En todo caso, no se ha descartado de plano que Rojas hubiera planeado inicialmente abandonar el carro y huir en la moto de un segundo terrorista que acompañó la ruta del carro bomba desde una bodega del barrio Santa Librada hasta la Escuela. Ese hombre, que aún no ha sido capturado pero sobre el que hay varias pistas, tiene respuestas que el país espera.

Bandera izada a media asta en el Monumento a los Héroes Caídos en Acción de las Fuerzas Armadas, ubicado en la calle 26, en Bogotá.

Foto:

Abel Cárdenas. EL TIEMPO

La ruta hacia ‘Pablito’

El fácil acceso que tuvo el terrorista al que se suponía era uno de los sitios más custodiados de Bogotá, aprovechando al parecer dos ceremonias que se realizaban ese día, es el eje de la segunda línea de investigación de la Fiscalía y otra zona oscura en el caso. La Procuraduría, por su parte, abrió un proceso disciplinario, por omisión, contra dos generales.

Los fiscales no han descartado que los terroristas hubieran logrado infiltrarse en la Policía, y en lo que hay coincidencia es en que aprovecharon los vacíos en los controles de entrada a la Escuela, empezando por la precariedad del sistema de vigilancia con cámaras.

El carro entró por una puerta auxiliar con poca vigilancia, y que además tenía dañada la reja, sobre las 9 y 29 de la mañana de ese jueves de enero. Por casi un minuto nadie pareció ocuparse del desvencijado campero, que logró avanzar hasta la avenida Santander, la vía interna más importante del campus. Tras la primera alerta, el terrorista inició una acelerada carrera en la que atropelló a varios uniformados y que terminó, poco después, con la mortal explosión en una plazoleta ubicada en las inmediaciones de los dormitorios femeninos. Allí los cadetes que hacían parte de la guardia de honor de la escuela se preparaban para acompañar las honras fúnebres de un general retirado.

Para identificar a la mayoría de las víctimas fueron necesarias pruebas de ADN, debido a los destrozos provocados por los explosivos. La dolorosa tragedia pudo ser peor porque en ese momento había cerca de mil cadetes en la Escuela y el carro bomba pasó frente a varias concentraciones de muchachos.

Hasta el momento, la Dirección Especializada contra el Crimen Organizado de la Fiscalía ha capturado a tres personas. El 18 de enero del 2019, un día después del ataque, fue detenido en Bogotá Ricardo Andrés Carvajal Salgar, quien, según interceptaciones telefónicas, reconoció haber participado en el atentado y tenía en su casa un ‘manual del combatiente primera fase de instrucción’ y uniformes militares.

Además, según el proceso, él pagó el arriendo de la bodega del sur de Bogotá –que había alquilado alias Mocho–, donde se instaló la carga explosiva en el carro. Su defensa y su familia dicen que es inocente, y por ahora está en una celda de La Picota esperando juicio por terrorismo agravado, homicidio agravado, tentativa de homicidio, daño en bien ajeno y uso ilegal de material privativo de las Fuerzas Armadas, en calidad de cómplice.

Frente a la entrada de la Escuela de Cadetes General Santander, civiles, familiares y compañeros de los cadetes asesinados dejaron flores en memoria de los 22 muertos.

La segunda captura del caso ocurrió el 29 de enero del año pasado en la vereda La Primavera, de Arauquita (Arauca). A Wilson Arévalo Hernández le imputaron los delitos de rebelión, financiamiento del terrorismo, terrorismo agravado, homicidio agravado, tentativa de homicidio agravado y concierto para delinquir agravado. Él y el tercer capturado, Álvaro José Mateus Vargas, son señalados como testaferros del frente ‘Domingo Laín’ del Eln. Arévalo, según la Fiscalía, llevó de Arauca a Bogotá el Nissan.

El 20 de mayo del 2019 fue capturado Mateus Vargas. Dueño de una empresa de lácteos, está señalado de manejar la plata de alias Pablito, el miembro del Comando Central (Coce), del Eln, que ordenó el atentado.

La Fiscalía dice que dio la plata para la compra del carro y le inició procesos de extinción de dominio sobre bienes avaluados en 12.000 millones de pesos que están en varios municipios de Arauca y en Bogotá. “El material probatorio recopilado permitió conocer que Álvaro José Mateus Vargas, alias Quesero, quien aceptó cargos y está pendiente de condena, habría aportado dinero para diferentes actuaciones ilegales. Los dineros habrían salido de la empresa de lácteos El Arauqueño S.A.S., que serviría de fachada para lavar activos ilícitos y sus vehículos de carga, al parecer, eran usados para transportar droga y dinero a Bogotá, a cambio de armamento, explosivos y material logístico que llegaban a las estructuras del frente de guerra Oriental del Eln”, dice un informe reservado de la Fiscalía.

Mateus es, a su vez, la línea directa con Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, ‘Pablito’, del Eln, que desde el otro lado de la frontera con Venezuela ha comandado la escalada violenta de esa guerrilla en los últimos años.

En poco más de un mes, el 28 de febrero, la Fiscalía intentará imputar cargos por homicidio en persona protegida, tentativa de homicidio en persona protegida, actos de terrorismo y destrucción de institución educativa a los miembros del Comando Central del Eln (Coce) y su dirección nacional.

Entre ellos están ‘Pablito’ y los jefes guerrilleros que están refugiados en Cuba: ‘Gabino’, ‘Pablo Beltrán’ y ‘Antonio García’. Precisamente, entre los daños colaterales del atentado se cuentan las relaciones diplomáticas con La Habana. Cuba, que fue clave en el proceso de paz con las Farc, también estaba jugando su papel en los fracasados diálogos con el Eln. Doce meses después, la cúpula ‘elena’ sigue gozando de la hospitalidad del gobierno de Miguel Díaz-Canel y las relaciones diplomáticas con Bogotá se mantienen en el limbo.
JHON TORRES (EDITOR DE MESA CENTRAL) Y REDACCIÓN JUSTICIA

La guerra de las pantallas Carta del director Editorial | Editorial | Opinión

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El pasado lunes la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas anunció los nominados a su nonagésima segunda ceremonia de premiación, a celebrarse en febrero.

Los llamados premios Óscar son los reconocimientos más prestigiosos en la multimillonaria industria del entretenimiento norteamericano. Concentran la atención mediática mundial, simbolizan el glamour de Hollywood y son sinónimo de las mejores películas en sus distintas categorías.

En los últimos años un nuevo pulso se ha sumado al tradicional enfrentamiento entre los estudios, actores, directores y demás técnicos. Se trata de la batalla global por el control y el consumo de los contenidos de entretenimiento.

Desde hace 6 años la ceremonia de los Óscares cuenta con unos nuevos invitados, las plataformas de streaming, cuyas películas y documentales se pueden ver desde la comodidad del sofá de la casa.

Netflix, la pionera de estas plataformas, por primera vez en 2020 lideró el ránquin de nominaciones con 24 candidatos a llevarse la preciada estatuilla. Aunque los estudios tradicionales de Hollywood le siguieron de cerca, el auge de estas películas por streaming en estos premios implica un pulso entre una manera tradicional de producir, financiar y distribuir cine y otra desde internet.

Desde 2014 Netflix le ha venido apostando a jugar de tú a tú con esas grandes compañías cinematográficas de Hollywood. El avance de la plataforma, medido por las nominaciones y los premios más destacados, es notable.

Por ejemplo , en la categoría de Mejor Película, la más cotizada, dos filmes fueron lanzados en Netflix: “El Irlandés” de Martin Scorsese e “Historia de un Matrimonio” de Noah Baumbach. Si alguna de ellas es la ganadora, sería la primera vez que el mejor filme del año se haya estrenado en un servicio de streaming.

Esta plataforma compite en categorías de actuación, guión, películas animadas y documentales. Sin contar este año, Netflix ya se ha ganado seis Óscares, tres el año pasado con “Roma” del mexicano Alfonso Cuarón.

En otras palabras, una guerra, con mucho dinero de por medio, entre las pantallas grandes de los teatros y las pantallas chicas de los televisores, los celulares y las tabletas.
De hecho, durante 2019 se abrió un nuevo frente de competencia entre servicios de streaming. A Netflix le surgió una poderosa contraparte. En noviembre pasado, la multinacional Disney lanzó su propia plataforma llamada Plus en Estados Unidos, Canadá y los Países Bajos.

A estos dos grandes jugadores en esta guerra de las pantallas se suman otros pesos pesados del entretenimiento global: AT&T-Time Warner, Comcast, YouTube, Apple y Amazon. Tecnología se está fusionando con entretenimiento para no sólo brindar más calidad a los millones de usuarios en todo el planeta sino también ofrecer unos precios competitivos.

Nunca antes la máxima de “El contenido es rey” había sido más poderosa. Un reciente informe de la revista The Economist calcula en unos 650 mil millones de dólares las inversiones en adquisiciones de contenido, empresas y programación que estos conglomerados han realizado en los últimos años.

Distintos debates se han disparado por esta rápida concentración de las plataformas, las franquicias, las películas, las series y los documentales en un puñado de corporaciones. Uno de ellos lo protagonizó el director Scorsese al descalificar la calidad cinematográfica de la bonanza de películas de superhéroes.

Para los productores locales en Colombia y la región esta reconfiguración ya está ofreciendo tanto el reto como la oportunidad de crear series y contenidos tan buenos y universales que atraigan audiencias del mundo entero en este pulso por la diversión.

Francisco Miranda Hamburger 
​framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

El cadete que murió a sus 22 años sin conocer a su hija Guadalupe – Investigación – Justicia

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Con casi 10 meses de vida, Guadalupe Manjarrez Zambrano representa la esperanza, el tesón y el valor de 158 jóvenes que en junio ascenderán al grado de subtenientes de la Policía Nacional.

Muchos de ellos son sobrevivientes del atentado a la Escuela General Santander que perpetró el Eln hace un año, y eran los compañeros o ‘cursos’ del cadete Juan Felipe Manjarrez Contreras, padre de la niña. Falleció a sus 22 años en ese día fatídico. 

Manjarrez y Jennifer Zambrano, la madre de Guadalupe, se conectaron desde el primer día que se conocieron en la Escuela, afirman sus compañeros. Amor a primera vista, lo llaman ellos. Y aunque no se ‘ennoviaron’ de inmediato, sabían que tenían química.

“Yo le decía por molestar a Manjarrez: ‘Esa niña va a ser hija mía’”, relata el cadete Richard Benavides, muy cercano a la pareja. Él es uno de los estudiantes de la Escuela ‘Santander’, un ecuatoriano que se prepara para ser oficial de la Policía.

Manjarrez le mostraba con orgullo a sus compañeros las ecografías que le hacía llegar Jennifer (quien pidió una licencia para atender su maternidad), sobre el desarrollo de la niña, a quien todos esperaban con ansias.

“Un día que Manjarrez estaba como de mal genio le dije lo de siempre: ‘Esa niña va a ser hija mía’”, afirma Benavides, quien se hunde en sus recuerdos y, en tono más pausado, señala: “Y él me contestó: ‘Mire ecuatoriano, esa ‘chinita’ solo será su hija sí yo me muero; y si eso pasa, le encargo que me la cuide muy bien’”.

Y esas palabras no se las llevó el viento, porque Benavides resalta que un mes antes del ataque terrorista –como de manera premonitoria– Manjarrez le pidió a Benavides que fuera el padrino de la niña y que el día de la ceremonia “me vistiera con el uniforme ecuatoriano, que le regalara su caminadora y que la niña se llamaría Guadalupe, porque él era muy devoto a la Virgen de Guadalupe”.

Benavides señala que ese 17 de enero de 2019, en horas de la tarde, “sentía que Felipe me hablaba y me decía: ‘Esa niña ahora es suya, usted va ser su padrino y me la va a cuidar’”, relata, bajando la mirada, como reviviendo el momento.

La niña nació el 23 de marzo, dos meses después del ataque terrorista, y se convirtió en la esperanza de los más de mil estudiantes de la Escuela, pero en especial de la Compañía ‘José María Marcelino Gilibert’, curso 112 al que pertenecían la mayoría de las víctimas.

“Guadalupe no es una niña huérfana. Ella cuenta con todos nosotros que la amamos porque para nosotros representa el triunfo de la vida, de la gente buena y de la resiliencia de cada uno de nosotros para salir adelante”, asegura Richard Benavides.

El orgulloso padrino dijo que en diciembre del año pasado se dieron cita los 158 compañeros de Manjarrez, quienes hicieron una calle de honor, para asistir al bautizo de Guadalupe en las mismas instalaciones de la Escuela General Santander. “Fue una forma de recordarlos y decirles que siempre están en nuestro corazón, y de brindar por la vida de la niña, y lo que para cada uno de nosotros representa”, señaló Benavides.

Juan Felipe Manjarrez Contreras era un consagrado deportista dedicado al voleibol. Fue enterrado en Acacías, Meta, donde nació, y donde la comunidad le rindió un sentido homenaje.

ALICIA LILIANA MÉNDEZ
REDACCIÓN JUSTICIATwitter: @ayitomendez

Este artículo hace parte del especial ‘Tributo a 22 héroes: Un año del ataque del terrorismo al corazón de la Policía’, que informa sobre el estado actual de la investigación y cómo están las familias de las víctimas mortales del ataque en el aniversario de los hechos.

Atentado contra la Escuela de Policía General Santander un año después – Investigación – Justicia

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El fácil acceso que tuvo el terrorista al que se suponía era uno de los sitios más custodiados de Bogotá, aprovechando al parecer dos ceremonias que se realizaban ese día, es el eje de la segunda línea de investigación de la Fiscalía y otra zona oscura en el caso. La Procuraduría, por su parte, abrió un proceso disciplinario, por omisión, contra dos generales.

Los fiscales no han descartado que los terroristas hubieran logrado infiltrarse en la Policía, y en lo que hay coincidencia es en que aprovecharon los vacíos en los controles de entrada a la Escuela, empezando por la precariedad del sistema de vigilancia con cámaras.

El carro entró por una puerta auxiliar con poca vigilancia, y que además tenía dañada la reja, sobre las 9 y 29 de la mañana de ese jueves de enero. Por casi un minuto nadie pareció ocuparse del desvencijado campero, que logró avanzar hasta la avenida Santander, la vía interna más importante del campus. Tras la primera alerta, el terrorista inició una acelerada carrera en la que atropelló a varios uniformados y que terminó, poco después, con la mortal explosión en una plazoleta ubicada en las inmediaciones de los dormitorios femeninos. Allí los cadetes que hacían parte de la guardia de honor de la escuela se preparaban para acompañar las honras fúnebres de un general retirado.

Para identificar a la mayoría de las víctimas fueron necesarias pruebas de ADN, debido a los destrozos provocados por los explosivos. La dolorosa tragedia pudo ser peor porque en ese momento había cerca de mil cadetes en la Escuela y el carro bomba pasó frente a varias concentraciones de muchachos.

Hasta el momento, la Dirección Especializada contra el Crimen Organizado de la Fiscalía ha capturado a tres personas. El 18 de enero del 2019, un día después del ataque, fue detenido en Bogotá Ricardo Andrés Carvajal Salgar, quien, según interceptaciones telefónicas, reconoció haber participado en el atentado y tenía en su casa un ‘manual del combatiente primera fase de instrucción’ y uniformes militares. Además, según el proceso, él pagó el arriendo de la bodega del sur de Bogotá –que había alquilado alias Mocho–, donde se instaló la carga explosiva en el carro. Su defensa y su familia dicen que es inocente, y por ahora está en una celda de La Picota esperando juicio por terrorismo agravado, homicidio agravado, tentativa de homicidio, daño en bien ajeno y uso ilegal de material privativo de las Fuerzas Armadas, en calidad de cómplice.

La segunda captura del caso ocurrió el 29 de enero del año pasado en la vereda La Primavera, de Arauquita (Arauca). A Wilson Arévalo Hernández le imputaron los delitos de rebelión, financiamiento del terrorismo, terrorismo agravado, homicidio agravado, tentativa de homicidio agravado y concierto para delinquir agravado. Él y el tercer capturado, Álvaro José Mateus Vargas, son señalados como testaferros del frente ‘Domingo Laín’ del Eln. Arévalo, según la Fiscalía, llevó de Arauca a Bogotá el Nissan.

El 20 de mayo del 2019 fue capturado Mateus Vargas. Dueño de una empresa de lácteos, está señalado de manejar la plata de alias Pablito, el miembro del Comando Central (Coce), del Eln, que ordenó el atentado.

La Fiscalía dice que dio la plata para la compra del carro y le inició procesos de extinción de dominio sobre bienes avaluados en 12.000 millones de pesos que están en varios municipios de Arauca y en Bogotá. “El material probatorio recopilado permitió conocer que Álvaro José Mateus Vargas, alias Quesero, quien aceptó cargos y está pendiente de condena, habría aportado dinero para diferentes actuaciones ilegales. Los dineros habrían salido de la empresa de lácteos El Arauqueño S.A.S., que serviría de fachada para lavar activos ilícitos y sus vehículos de carga, al parecer, eran usados para transportar droga y dinero a Bogotá, a cambio de armamento, explosivos y material logístico que llegaban a las estructuras del frente de guerra Oriental del Eln”, dice un informe reservado de la Fiscalía.
Mateus es, a su vez, la línea directa con Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, ‘Pablito’, del Eln, que desde el otro lado de la frontera con Venezuela ha comandado la escalada violenta de esa guerrilla en los últimos años.

En poco más de un mes, el 28 de febrero, la Fiscalía intentará imputar cargos por homicidio en persona protegida, tentativa de homicidio en persona protegida, actos de terrorismo y destrucción de institución educativa a los miembros del Comando Central del Eln (Coce) y su dirección nacional.

Entre ellos están ‘Pablito’ y los jefes guerrilleros que están refugiados en Cuba: ‘Gabino’, ‘Pablo Beltrán’ y ‘Antonio García’. Precisamente, entre los daños colaterales del atentado se cuentan las relaciones diplomáticas con La Habana. Cuba, que fue clave en el proceso de paz con las Farc, también estaba jugando su papel en los fracasados diálogos con el Eln. Doce meses después, la cúpula ‘elena’ sigue gozando de la hospitalidad del gobierno de Miguel Díaz-Canel y las relaciones diplomáticas con Bogotá se mantienen en el limbo.

Historia de sobreviviente al atentado contra la Escuela de Policía General Santander – Investigación – Justicia

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“Iba caminado cerca a los dormitorios. Observé un carro que giró y se llevó dos conos de seguridad. El conductor empezó a zigzaguear y atropelló a mis compañeros, los que iban adelante y que eran los más altos. En un segundo veo que la camioneta queda frente a mí y acelera a fondo, yo me puse la mano en la cara como intentado protegerme y al tiempo sentí una gran explosión”.

Así describe uno de los cadetes de la Escuela de Policía ‘General Santander’ su cara a cara con la muerte el 17 de enero de 2019, día en el que José Aldemar Rojas Rodríguez, conocido como ‘el Mocho’, un veterano integrante del Eln, ingresó al alma mater con un vehículo cargado con 80 kilos de pentolita.

“’Dios mío, sácame de esta’, esa fue mi primera oración mientras sentía que mi cuerpo volaba tras la explosión. Al tiempo pensaba en mi mamá, en que no podía morirme, en las esperanzas que ella tiene puestas en mí para salir adelante y en el dolor que le causaría. Y me repetí: ‘Yo no puedo morirme, como se me ocurre’”, describe este bumangués de 24 años que en junio ascenderá al grado de subteniente.

Este sobreviviente del atentado terrorista que hace un año tocó las fibras más profundas de los colombianos —por la muerte de 22 cadetes, con edades entre los 19 y 24 años, hecho que contó con el rechazo y la solidaridad de la comunidad internacional— de niño jugaba con sus amigos en Girón, Santander, a los policías y ladrones. Afirma que él siempre era el Policía.

Retificó su vocación al prestar su militar como auxiliar de la Policía entre el 2013 y 2015. “Eso de servir a la comunidad, de portar un uniforme con honor y de servir a la Patria es mi meta. Y mi compromiso conmigo mismo”, resalta el joven que se declara hincha furibundo del Atlético Nacional.

El cadete baja el tono de su voz y vuelve a sus recuerdos del día del atentado terrorista. Narra de forma más pausada que nunca perdió el conocimiento y que se levantó del piso, bajo el instinto de conservación. “No escuchaba nada, yo no podía hablar, solo escuchaba un pito en los oídos. Al tiempo sentía cómo me caían esquirlas, cómo se caían los árboles y veía a mis compañeros heridos ayudándose entre ellos mismos. Intenté calmarme, pero debo reconocer que tenía miedo de que hubiera otro explosivo. En ese instante no tenía claro que había pasado”.

Con la fuerza de la juventud y su deseo de no dejarse vencer por la muerte, el cadete empezó a caminar. Seguramente por la misma intensidad de los hechos, asegura que no sentía dolor; solo hasta que dos compañeras que se le acercaron para auxiliarlo le hicieron notar la grave afectación en sus piernas.

“Yo les decía ‘No tengo nada, tranquilas’, ellas me miraban atónitas y me dijeron ‘Mírate las piernas’. Me miré y no tenía el pantalón de las rodillas para abajo y mis piernas estaban como reventadas. Caí al piso, y me di cuenta que no sentía la pierna izquierda y mientras me trasladaban en una camilla miré al cielo y por segunda vez dije: ‘Dios mío, sácame de esta’”.

El cadete fue llevado por sus compañeros al área de sanidad de la Escuela pero debido a la gravedad de sus heridas fue trasladado de inmediato al hospital de la Policía.

No escuchaba nada, yo no podía hablar, solo escuchaba un pito en los oídos. Al tiempo sentía cómo me caían esquirlas (…) veía a mis compañeros heridos ayudándose entre ellos mismos.

Ese día, el día del atentado todos eran un solo cuerpo. Por eso, un comisario de la sinfónica se ofreció a llevar al cadete al hospital en su carro. “En el carro él me motivó mucho y me contó que era enfermero. Al escucharlo con atención me bajó el dolor. Yo no quería dormirme porque pensaba que si lo hacía no me iba a despertar jamás”.

Relata el joven que en el hospital le prestaron la atención médica prioritaria y ese día –casi siete horas después de la explosión– sobre las dos de la tarde, ingresó a cirugía.

El afán del joven era comunicarse con su mamá antes de ingresar al quirófano para que supiera que estaba vivo. “Mi hermana melliza le decía a mi mamá que yo no estaba bien. Me contó después que en ese momento ella sentía un nudo en la garganta y no podía respirar muy bien”.

El cadete, quien lleva cuatro años con su novia y quien planea una vida junto a ella, cambia su semblante y esboza una sonrisa al recordar que ese mismo día, sobre las 11 de la noche, se despertó y la primera persona que vio a su lado después de la cirugía fue a su mamá, quien había viajado junto a la familia en un vuelo de apoyo de la institución.

Como anécdota recuerda que era tal la magnitud de la tragedia, las imágenes que se veían a través de los medios de comunicación, que muchos de sus amigos en Santander empezaron a publicar en sus redes sociales mensajes de condolencia por su muerte.

La recuperación del cadete fue lenta. Estuvo inicialmente un mes en Bogotá, pero el acertado trato de los médicos y las terapias le permitió volver a caminar. Y así pudo viajar a Bucaramanga hasta abril, con tres meses de incapacidad.

“Antes de irme para Bucaramanga vine a la Escuela. El reencontrarme con mis compañeros y sentir su apoyo y cariño fue la mejor terapia de sanación, de cuerpo y alma. En todo este proceso me llamaron, me enviaron videos con mensajes alentadores y me decían que volviera. Por eso jamás pensé en no regresar a mi Policía y seguir con mi carrera”, afirma el cadete, que en junio empezará su escalafón como oficial.

Reconoce que el primer día que retornó a la Escuela le dio mucha tristeza por los recuerdos que revivió de la tragedia, y porque había convivido muy de cerca con cuatro de las víctimas fatales.

“Recordar a Andrés Carvajal, a Muñoz, mirar sus puestos y saber que no volverán, o pasar frente al lugar de la explosión, fue muy duro al principio. Pero poco a poco fuimos superando esa etapa. Y los veía, en las fotos que me enviaban mis ‘cursos’ cuando estaba recuperándome, y yo pensaba ‘Tengo que graduarme con ellos y culminar esta etapa’”, afirma enérgicamente.

Para este joven, servir al país tras el uniforme de la Policía es su próximo reto y también es una forma de rendir un homenaje a sus compañeros fallecidos, por lo que afirma que lo hará con base en la más grande enseñanza que le ha impartido su padre: la honestidad.

ALICIA LILIANA MÉNDEZ
​REDACCIÓN JUSTICIA
TWITTER: @ayitomendez

Este artículo hace parte del especial ‘Tributo a 22 héroes: Un año del ataque del terrorismo al corazón de la Policía’, que informa sobre el estado actual de la investigación y cómo están las familias de las víctimas mortales del ataque en el aniversario de los hechos.

Pasemos del dicho al hecho en La Guajira | Opinión

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Hay varias paradojas en la geografía nacional, regiones inmensamente ricas en recursos naturales no han alcanzado un grado de desarrollo digno y equitativo para sus habitantes. Muchas causas han generado esto y han sido objeto de múltiples diagnósticos por estudiosos del tema, por lo cual no las reescribiré. La prioridad es pasar de la teoría a la práctica y seguir cerrando brechas que parecían infranqueables. Para esto se requiere coordinación entre actores oficiales, empresariales, académicos y sociales de las regiones.

La Guajira está poblada por gente de gran dinamismo y empuje, orgullosa de sus ancestros, provista por la naturaleza de recursos invaluables, algunos explotados desde hace más de cuarenta años, como el turismo y el carbón. De este último, poseemos una de las reservas más importantes a nivel mundial que desafortunadamente no podremos seguir explotando en toda su capacidad a mediano plazo, dadas las tendencias mundiales de descarbonización. Por fortuna, esto será compensado y superado con el enorme potencial y no contaminante de los poderosos vientos y alta concentración de radiación solar que convierten a esta región en un centro energético natural inconmensurable y sostenible.

El desarrollo energético del país, en lo que tiene que ver con fuentes No Convencionales de Energía Renovables, principalmente la eólica y la fotovoltaica, se concentran en buena parte en La Guajira. Solo en las últimas subastas para nuevas plantas de generación, se asignaron obligaciones y contratos a desarrolladores que deberán instalar allí 1575 MW a partir del 2022. De ahí que la apuesta del país en diversificación de la matriz energética implique el desarrollo exitoso de estos proyectos.

El éxito no solamente depende de la instalación de los aerogeneradores para parques eólicos, sino de páneles solares en grandes áreas, además de esquemas de almacenamiento a gran escala, cada día tecnológica y económicamente más viables. También se requerirán líneas de transmisión que conecten centros de generación de energía con el resto del país a nivel de alta y media tensión, al igual que proyectos de extracción de gas natural con los gasoductos correspondientes que brinden respaldo a estas nuevas fuentes, destacando también que los primeros beneficiados deben ser los pobladores de la región.

Este desarrollo impone el cumplimiento de todos los requerimientos ambientales y sociales que la legislación exige, acompañado claramente por el reconocimiento del derecho fundamental a la consulta previa bien entendida por parte de las comunidades indígenas nativas y la promoción de programas de apoyo social para afianzar proyectos que mejoren las condiciones de vida de los habitantes de la región, al tiempo que estos proyectos ayudarán a cumplir la meta de reducción del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Esta labor no puede ser exclusiva de las empresas. El Estado debe generar herramientas jurídicas y de infraestructura para estimular inversión tanto privada como pública y dar seguridad jurídica para que estos proyectos sean ambientalmente sostenibles y deriven en bienestar para la población. Esperamos de los nuevos gobernantes un manejo diferente al del pasado; no puede trasladarse la responsabilidad de la ejecución de las obras que necesita el departamento a los desarrolladores de los proyectos, ellos tienen compromisos establecidos en protocolos legales complementados con programas de sostenibilidad y responsabilidad social para afianzar su presencia en la zona, pero no es su deber reemplazar al Estado.

La creación a nivel institucional nacional de una GERENCIA para La Guajira, inicialmente para ámbitos de energía y agua potable, debe ser prioridad si no queremos que fracasen proyectos a mediano plazo; debe estar dotada presupuestal y logísticamente para que fluyan rápidamente las decisiones y desarrollos de los Ministerios del Interior, Ambiente, Minas y Energía y Vivienda. Este paso será fundamental para lograr la coordinación entre instituciones gubernamentales, autoridades locales, comunidades y empresariado, formando una relación virtuosa y funcional que procure el manejo eficiente y transparente de los recursos. Más aún si tenemos en cuenta que los proyectos de transmisión de energía que se han desarrollado en el país han tomado entre 40 y 57 meses.

La GERENCIA debe ser para La Guajira y en La Guajira y repercutirá en beneficio de toda Colombia. Es importante resaltar la transformación del Gobierno Nacional, en cabeza del Ministerio del Interior, de la antigua dirección de Consulta Previa en la Autoridad Nacional de Consulta Previa. Es un gran paso para implementar autónomamente las tasas para este asunto previstas en el Plan Nacional de Desarrollo.

No tiene sentido centralizar en Bogotá la interacción entre actores para los proyectos que se están ejecutando en las regiones, los que están en proceso, más los que vendrán, dadas las ineficiencias en desplazamientos, mayores costos y demoras para llevar a cabo actividades, entre otras, las consultas e interventorías de las obras. Con este esquema, estamos acercando a los ciudadanos, entidades locales, representantes de las empresas y Gobierno con el fin de dinamizar procesos.

Esta GERENCIA implica que los distintos ministerios ya mencionados deben tener asignados personal y presupuesto. En nuestro caso, el tema energético exige una presencia permanente del Ministerio de Minas y Energía y para tópicos ambientales, del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Lo mismo sucede con el Ministerio de Vivienda para el tema de agua potable, como el proyecto Guajira Azul. Sugerimos que dicha coordinación esté en cabeza de la Alta Consejería Presidencial para la Competitividad y la Gestión Pública-Privada.

El sector empresarial deberá también crear una oficina en el departamento que será enlace permanente con la Gerencia para La Guajira, la Alta Consejería Presidencial y los ministerios, generando la sinergia adecuada y eficiencia requerida que estarán siendo acompañados por los diferentes gremios y uno de nosotros deberá liderar el proceso.

Camilo Sánchez Ortega
Presidente de Andesco

¿Cuál es el impacto del cambio de ‘cookies’ que anunció Google? – Novedades Tecnología – Tecnología

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Durante décadas, el rastro de los usuarios a través de las páginas que visitan ha sido clave para el desarrollo de un importante segmento del marketing digital: las cookies, piezas de información de un usuario en su navegación web, eran la llave para ofrecerle los tiquetes en promoción de un destino que horas antes usted había buscado en Google.

Por eso, el que esta semana la empresa con sede en Mountain View, California (EE. UU.), tomara la decisión de limitar el acceso de terceros a las cookies de sus usuarios plantea un cambio de juego radical en la forma como se monetizan los datos en internet. Aunque la medida no será inmediata –es un plan para los próximo 2 años–, sí genera cambios en prácticas de agencias y otros actores dentro del ecosistema digital.

Las cookies son fragmentos de datos enviados por el computador, teléfono u otro dispositivo conectado a internet. Cuando se trata de las ‘cookies de terceros’, son información que pertenece a alguien ajeno a la página que se está visitando, y son usadas habitualmente para ‘rastrear’ los hábitos del usuario en internet y ofrecerle publicidad personalizada.

Son diferentes de las cookies originales o de primeros, que son enviadas al sistema por el dominio que se está visitando para agilizar y facilitar la navegación y futuras visitas mediante el almacenamiento de la información del usuario. Sin ellas, cada petición a una página web sería un evento aislado, sin relación con el resto de peticiones del mismo sitio y usuario.

Habría entonces que preguntarnos si el negocio va a transformarse tanto que su líder ya se está moviendo hacia un nuevo mecanismo

Los impactos

Google Chrome es el navegador más usado en el mundo. Según cifras de Statcounter, tiene una cuota de mercado de alrededor del 64 por ciento.

La decisión, según explicó el director de Ingeniería de Chrome, Justin Schuh, tiene como objetivo hacer del navegador “un sitio más privado y seguro para los internautas”. Aunque aclaró que seguirán dando apoyo a los anunciantes, de ‘primerazo’, la idea de unas cookies más privadas dificultará la labor de quienes usan ese mecanismo para vender a los anunciantes espacios digitales de difusión ajustados al público al cual se dirigen.

De hecho, Sundar Pichai, actual CEO de Google y de la casa matriz Alphabet, ha sido uno de los promotores de cambios dentro de la empresa en medio de presiones regulatorias internacionales. Curiosamente, fue quien lideró Android y Chrome por años como vicepresidente de Producto.

Para mitigar los temores en el mercado de la publicidad digital –que es la principal fuente de ingresos de Google–, la firma confía en su iniciativa privacy sandbox, todavía en desarrollo, que fue anunciada a mediados del año pasado y tiene como objetivo crear unos estándares abiertos que mejoren la privacidad en la red. La iniciativa permitiría a los usuarios el no compartir sus datos o actividades en línea, mientras que buscarían ser útiles para los anunciantes a la hora de dirigirse a públicos específicos.

Desde la Fundación Karisma, organización sin ánimo de lucro en Colombia que trabaja en derechos digitales, analistas explican que “lo que sorprende de la decisión es que la firma publicitaria de Google se verá muy afectada con esta decisión”.

En ese sentido, su directora, Carolina Botero, opta por cuestionarse y plantea: “Habría entonces que preguntarnos si el negocio va a transformarse tanto que su líder ya se está moviendo hacia un nuevo mecanismo”.

Para el docente Jorge Cubides, de la maestría en mercadeo digital de la Universidad de la Sabana, la medida es riesgosa y la gente no entiende el significado.

“Google va a poder generar su mercadeo y publicidad como lo quiera”. Cubides plantea que como las cookies de navegadores alternativos como Opera o Firefox no tienen un alcance mayor al 20 por ciento del mercado, “uno, como generador de contenido, va a tener que esperar para ver las medidas tomadas por Chrome y preferir a Google para generar los avisos que saldrán solo en Chrome”.

Incluso dice que “estos son los peligros de la privatización de internet: cuando una empresa puede hacer todo lo que quiera y seguir adjudicando el control para lo que necesite. Sin darnos cuenta la compañía domina, se convierte en un monopolio. Y como es privada, no le pueden decir qué hacer”.

Por su parte, para Ramiro Parias, director de la agencia Rampa Marketing Digital, las cookies son una herramienta para los creativos de la publicidad. Pero el movimiento no le sorprende. Señala que Mozilla y Apple, con sus navegadores, ya lo vienen haciendo.

“Estos fragmentos de códigos permiten que las herramientas de publicidad tengan información para llegar de una mejor manera a los usuarios. Eso no está mal porque el usuario recibe información publicitaria que realmente le interesa y no le va a llegar publicidad que no necesita”, asegura, y que medidas como bloqueadores de publicidad son opciones para quienes se sienten vulnerados. También dice que los otros navegadores no guardan la información de navegación, con lo que entregan una publicidad más genérica.

Además, señala que la decisión afecta principalmente a computadores de escritorio, pero que “no va a afectar ni a los televisores conectados ni a los smartphones”.

A diferencia de Cubides, Parias lo lee como un cambio natural: “Se nos viene una nueva etapa. No sabemos cómo va a ser, pero la propuesta de Google, más lo que están haciendo Safari y Mozilla, nos va a permitir crear nuevos sistemas de publicidad con los que no se vulnere tanto la privacidad”.

REDACCIÓN TECNÓSFERA*
*Con información de Efe