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Cerros tutelares, elementos estructurantes del paisaje payanés


09:08 am 26-septiembre

Las elevaciones naturales regulan el microclima, sus bosques producen oxígeno, capturan carbono y tienen  biodiversidad.

Uno de los cerros tutelares más reconocidos de Popayán es el de La M o Tres Cruces el cual ha sido invadido y talado desde hace varios años. / Alexander Paloma-El Nuevo Liberal

A propósito de las intervenciones y daños en los cerros aledaños a Popayán, en entrevista con esta casa editorial Andrés José Vivas Segura, presidente del Colegio Nacional de Ecólogos, nos entrega la visión desde esa organización sobre la situación e importancia de los cerros tutelares del municipio de Popayán.

Sabía por ejemplo que dentro de los cerros están el cerro de Puzná y Cargachiquillo en Quintana, La Tetilla, El Azafate, donde queda El Molino de Moscopán; La Lomita vía al Huila; en el occidente la Loma del Pastel; Molanga, (Belén), es decir que no son solo el de La M (Tres Cruces) o El Morro, los cuales implican un alcance geográfico más amplio.

“Creemos que los cerros no tienen doliente, no están bien cuidados, por ejemplo el Cerro de las Tres Cruces es un predio de la Gobernación, es suelo de protección y sin embargo presenta invasiones que ya no lo son, porque hay construcciones de casi 40 años y las alcaldías han sido tímidas en las soluciones del problema porque es impopular”, afirma Vivas Segura.

En su concepto, hay un problema jurídico grande porque existen dos posibilidades, dejar las personas allí asentadas vinculándolas a un programa de conservación y a un emprendimiento turístico o expropiarlos. “Pero también si se dejan en las Tres Cruces es dar la imagen que se puede invadir un predio y adueñárselo, es un problema delicado que necesita urgente solución”.

Sobre la importancia ambiental de los cerros más cercanos a la ciudad, el ecólogo explica que regulan el microclima, sus bosques producen oxígeno, capturan carbono, tienen biodiversidad como aves, mamíferos que benefician ambientalmente a los habitantes de Popayán. Además por esa cercanía, las personas solo al caminar una corta distancia pueden disfrutar de la naturaleza, privilegio que tienen pocas ciudades en el mundo.

Ilustra Andrés José Vivas, que cuando llegaron los conquistadores a estas tierras hicieron la descripción de las elevaciones y resaltaron que existía el cerro de la M. Mientras que para nuestros antepasados indígenas era un lugar de adoración, entierro y sacrificio “sería bueno que nosotros también los honráramos en la medida que ellos”.

Sobre los impactos por intervención de la gente en estos sitios, el Ecólogo dice que hay un cambio en el uso del suelo, es decir que existen implicaciones negativas desde el ordenamiento territorial. Por otro lado, al ser zona rural, los residuos de los habitantes no son recogidos por la empresa de aseo, en el campo la costumbre es quemarlos o enterrarlos generando contaminación ambiental a corto y largo plazo.

Los cerros tutelares son un patrimonio que persisten para las actuales y próximas generaciones, sin embargo se erosionan y deterioran según los impactos que genere la misma sociedad. Por eso el llamado es que en el nuevo ordenamiento territorial “se tengan en cuenta como un elemento estructurante del paisaje”.

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