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Covid-19: un enemigo que no distingue razas


11:53 am 29-marzo

Por: Ginna Litceth Ramos Castillo

Covid-19: un enemigo que no distingue razas.

Y el mundo se paralizó, y ya nadie habla de odios, ni de racismos, ahora se ha unido la humanidad, nos hemos unido como seres humanos para cuidarnos y protegernos de ese enemigo invisible que ha hecho más estragos que las mismas guerras mundiales, un enemigo con quien luchamos a diario desde que nos enteramos de su existencia, un enemigo que no distingue razas, status social, país, o religión, un enemigo que encuentra en los más débiles su fuerza.

Un enemigo que nos ha hecho entender la importancia de la familia, la importancia de la vida y de valorar lo que tenemos, cuando hay muchos que en tiempo de COVID-19 no tienen una casa, familia o alimentos para pasar el encierro, pienso en los habitantes de calle y en los vendedores ambulantes que no son tan privilegiados como lo es usted o como lo soy yo.

Estamos encerrados en nuestras casas viendo en los noticieros las cifras de contagiados y de muertos sin cesar, algunos asustados pensando que tienen a este enemigo en su cama, cuando en realidad es una gripa que precisamente da en este tiempo y en este momento, otros con este enemigo en la espalda haciendo estragos en sus vidas y en las de su familia. El mundo se ha detenido y con él se ha detenido la contaminación de los ríos, de los mares, las violencias en las calles, y vemos la hermandad en la humanidad.

Los vecinos están pendientes de sus vecinos y no precisamente para crear chismes, los jóvenes están conviviendo y compartiendo más tiempo con sus padres y sus hermanos, los esposos están teniendo tiempo juntos, los padres están teniendo tiempo de calidad con sus hijos y estamos almorzando sin afanes, los niños en casa vuelven a jugar con sus padres, y las mascotas no solo son mascotas, sino que se vuelven vitales en nuestro diario vivir de encierro e incertidumbre.

Las calles desoladas de nuestras ciudades, la tranquilidad y calma que vivimos ahora es lo que nos hacia falta talvez para reaccionar, reflexionar en lo que estamos haciendo y valorar aquello que no tiene precio pero que comúnmente lo vemos sin sentido: Un abrazo, un beso, un apretón de manos o una visita inesperada.

Lo que estamos viviendo como colombianos, lo que estamos viviendo en el mundo debe enseñarnos algo; Debe enseñarnos a ser más humanos, más conscientes, más amorosos, menos materialistas, menos narcisistas, debe enseñarnos que no somos más que individuos sin nada aunque tengamos todo (materialmente hablando), es que de nada sirve tener todo el dinero del mundo si no se tiene como gastarlo, de nada sirve tener el auto de lujo si no se puede conducir, de nada sirve tener el trabajo soñado si no se puede efectuar, de nada sirve el despotismo y la falta de humildad de algunos si este enemigo invisible los ha rebajado en lo que son: simples seres vivientes débiles ante lo desconocido.

Lastimosamente para algunos, es como si no les importara o como si esto fuera un juego y siguen como si nada por la vida, haciendo caso omiso a las recomendaciones de los gobiernos mundiales que por primera vez en la historia se unen sin discusiones ni diferencias y es que si, esto no nos une de corazón, no entiendo qué podría hacerlo, si esto que estamos viviendo no nos hace mejores personas, la verdad no sé qué más podría hacerlo.

De lo malo hay que sacar algo bueno y pienso que necesitábamos un respiro de nuestros días agitados, de nuestros días de trabajos sin descanso y de descuido a nuestros seres queridos, la misma tierra necesitaba descansar de nosotros, de nuestras manos inconscientes y dañinas.

Ojalá que cuando salgamos de éstas, cuando lo logremos seamos menos inconscientes, no nos sintamos inmortales e intocables, espero que cuando todo esto pase y volvamos a nuestra cotidianidad no olvidemos lo que esto no enseñó, espero que sigamos siendo vulnerables para siempre, no solo en momentos de angustia y dolor, ojalá que sigamos siendo bondadosos con el que no tiene, que sigamos siendo buenos vecinos, buenos amigos, buenos hijos, buenos padres, buenos hermanos, buenos esposos, ojalá y sigamos aplaudiendo el trabajo de los otros, de las enfermeras, médicos, cajeras, a las personas que hacen la limpieza, ojalá no olvidemos lo frágiles que somos, ojalá cuidemos el planeta, los ríos, los mares y a todos los seres del universo, ojalá esto nos haya enseñado algo y ojalá hallamos aprendido algo.

Ojalá abracemos más fuerte, besemos más, compartamos más, ojalá este enemigo invisible nos haya enseñado a amarnos de verdad.

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