Noticias Diario Bucaramanga

La prensa y la minga indígena y popular


WALTER ALDANA

walteraldana2@gmail.com

Hay quienes dicen que es el cuarto poder, que los dueños de este conocen perfectamente su capacidad de “influenciar” en el pensamiento para el comportamiento de los radio escuchas, televidentes y lectores, son verdaderos monstruos económicos.

Acá en nuestro Cauca donde nace la minga, inicialmente como practica indígena y posteriormente asumida como característica de la lucha popular, sabemos cómo es de importante benigna o dañina su participación en la tarea de “informar”.

Del discurso gubernamental nada nos asombra; que han cumplido el 80% de lo comprometido, que no hay razón de los “indígenas” hacer la minga que no sea otro de instaurar el socialismo (así lo dijo el ex presidiario jefe del presidente), que el Eln y las disidencias infiltran la minga, que preocupa la bioseguridad en la movilización, bla, bla, bla.

Pero lo que pretendo es llamar la atención sobre el papel de los medios masivos de comunicación de carácter nacional (excelente oportunidad para que las facultades de comunicación hagan sus investigaciones), hacer seguimiento a su postura con referencia a la protesta social.

El primer intento es decir que la minga es solo indígena, lo cual pretende anular la visibilización de otros sectores sociales como el campesinado, los Afros, los sin techo, los jóvenes, la misión entonces es concentrar en los nativos la atención, en sus aciertos, pero sobre todo en cualquier desacierto que “supuestamente le encuentren”.

Señalar la minga como polarización, como violenta expresión de resentimientos históricos, desconocer sus reivindicaciones en relación a nuestra cotidianidad, algo así como cuando en Blu Radio proponen hacer un aislamiento físico a los indígenas cuando lleguen a Bogotá, algo parecido al miserable “aislamiento” en el que tenía el mono Jojoy a los soldados y policías apresados en las bases militares tomadas en el sur del país.

La información que llega a nuestros transistores, televisores y revistas, así como periódicos en físico e internet; las noticias, los sucesos de la coyuntura y los elementos estructurales sobre los cuales “informan”, han perdido credibilidad, alguien decía que antes de escucharlos, leerlos o verlos debemos estar bien informados, muestra de la incredulidad sobre su profesionalismo e imparcialidad.

Muestra de ello es el “no se puede decir”, que se filtró por dejar el micrófono abierto entre el comunicador Jairo Lozano y Vicky Dávila ante la información sobre el conocimiento que tendría el embajador Fernando Sanclemente sobre el laboratorio de coca encontrado en su finca. Sobre la minga puede pretender los mass media, negar su justeza, pero lo que no le pueden quitar es su legitimidad, por ello seguirá caminando la palabra.

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