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“Las horas después del incendio fueron dolorosas y tristes”: damnificada (Video)


05:33 pm 09-octubre

Son alrededor de 15 personas las afectadas, donde se incluyen niños y niñas entre cuatro y ocho años de edad.

El desconsuelo y la desilusión se reflejaban esta mañana en el barrio Niño Jesús de Praga, ubicado al sur de Popayán, luego que un incendio destruyera totalmente este martes 8 de octubre tres viviendas construidas en madera, guadua y zinc.

El olor a hollín impregnaba el ambiente, la ropa, los zapatos y todo a su alrededor, varios vecinos solidarios ayudaban a las tres familias damnificadas a limpiar los escombros desde que despuntó la mañana. Las implacables llamas arrasaron con las pertenencias de las humildes familias que ahora lamentan su tragedia.

Lilia Patricia Gaviria, es oriunda del municipio de Bolívar, en medio de las ruinas donde fue su casa por 13 años y vistiendo ropa regalada relata los difíciles momentos. “No se cómo ocurrió el incendio, yo estaba trabajando, salgo en la mañana y llego en la noche. Mi esposo me llamó a mediodía porque el rancho estaba en cenizas”, dice con un llanto que no puede contener.

Lilia Patricia Gaviria, damnificada.

Efectivamente de la vivienda que compartía con su pareja e hijo de cuatro años no quedó nada, solo el recuerdo de buenos momentos. Electrodomésticos, camas y otros enseres fueron consumidos por el fuego. Lilia es empleada de un negocio donde vende pescado en la plaza de mercado de La Esmeralda. “Gracias a Dios a mi familia no le pasó nada, el niño estaba estudiando y mi marido en el trabajo, quedamos solo con la ropa que estábamos usando. Las horas después del incendio fueron dolorosas y tristes, perder todo y con el esfuerzo que nos ha costado, no es fácil superarlo. Unos pollos que tengo no les pasó nada, pero el palo de aguacate del cual esperaba cosecha algún día se quemó”.

Comenta que la noche la pasaron donde vecinos y los días siguientes seguirán esperando que las personas les sigan dando posada. Solicita la ayuda de la gente, aunque su sueño es tener una casa de ladrillo para no estar con la zozobra de una nueva tragedia. “Mi deseo es construir una nueva vivienda y no pensar más que se va a volver a quemar”.

Lilia Patricia expresa su agradecimiento porque los vecinos no los han dejado solo en estas horas difíciles porque de manera desinteresada les ha colaborado, en particular con la limpieza del lote porque no pudieron recuperar pertenencia alguna.

La señora Alba Meri Caicedo, es otra de las damnificadas, vive allí con su mamá y hermano hace unos 20 años. “Esto fue una tragedia grave, quedamos prácticamente en la calle. Llegaba del trabajo y en ese momento no hubo nada que hacer, solo procurar sacar a mi hermano de 29 años y mi madre de 60 años que estaban adentro, además echar agua. Luego de todo eso la gente nos ayudó con comida, colchonetas, cobijas y posada”.

Alba Meri Caicedo, damnificada.

Alba dice que tenía una nevera, tres televisores, camas, armario, estufa, loza. Se gana la vida trabajando en una carretilla prestada de tracción animal “es el rebusque lo que pueda conseguir con esa labor y la situación es dura. Esperamos que la gente nos regale guadua, tablas para poder cubrir el techo para favorecer a los niños, son como siete en todos los ranchos”.

Reconoce que las autoridades municipales llegaron al lugar para enterarse de lo ocurrido, además les entregaron 10 hojas de zinc y un kit de cocina y alimentación.

 

 

 

 

Solidaridad de la JAC

Hablamos con Efrén Valenzuela Pechené, presidente de la Junta de acción comunal del barrio vecino La Campiña, él también estaba en el sitio del incendio. Comenta que están articulados con la JAC del Niño de Jesús de Praga para ayudar a los damnificados, por eso se programó esta noche una asamblea comunitaria y recolectar materiales que puedan contribuir a levantar las casas, por eso el llamado a que donen ese tipo de elementos, así como alimentos y prendas de vestir.

“Queremos hacer lo más pronto posible una minga para trabajar en la reconstrucción de las viviendas con guadua, clavos, tablas, ya que la rectora del colegio Niño Jesús de Praga,  nos prestó un salón por tres días, donde pasó la noche una de las familias”, explica Valenzuela.

El presidente hace claridad que las viviendas afectadas son legales ya que los dueños tienen escrituras de las mismas, por eso desde hace mucho tiempo esperaban ayudas oficiales para construirlas en ladrillo y tener un sitio digno. “La jefe de Gestión del Riesgo municipal nos explicó a los presidentes de junta y afectados los protocolos a seguir en estos casos, y entregaron algunas ayudas prioritarias, aunque no debieron pedir fotocopia de cédula debido a las difíciles circunstancias, creo que con el número bastaba para llenar la documentación”, concluye.

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