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No queda más que mitigar Carta del Director Editorial | Editorial | Opinión


Hoy el Departamento Nacional de Estadística (Dane) publicará el informe del mercado laboral correspondiente al mes de abril.

Este dato será crucial para avanzar en la comprensión de las magnitudes reales de los impactos socioeconómicos de la crisis desatada por la pandemia del coronavirus. En especial, porque la medición cubre el mes de abril que Colombia entera pasó en cuarentena obligatoria.

Cuando la covid-19 arribó a nuestro país, ya los altos índices de desempleo eran considerados el primer punto de la agenda económica de la administración Duque.

De hecho, el reporte del ente estadístico correspondiente a marzo registró una tasa del 12,6 por ciento de desempleo, 1,8 puntos porcentuales más frente al mismo mes de 2019.

Con poco menos de dos semanas de medidas de aislamiento en ese mes, el Dane registró una disparada de inactivos de cerca de 1,8 millones de personas y una caída de los ocupados en 1,6 millones de personas.

En otras palabras, el confinamiento apenas había comenzado y su impacto sobre el mercado laboral ya era alto y generó preocupación.

Las fuertes presiones del aislamiento a las empresas y a la actividad económica, sumadas a la vulnerabilidad del mercado laboral colombiano -informalidad, cuentapropismo, dificultad para el teletrabajo e independientes- crearon en ese primer mes de cuarentena un cóctel tóxico para los empleos.

La cifra que hoy publique el Dane mostrará la dimensión de la destrucción de puestos de trabajo y de la inactividad forzada del confinamiento dentro de informales y vulnerables.

Por estas y otras razones adicionales las perspectivas de los analistas para la tasa de desempleo de abril son sombrías. Si bien las estimaciones para abril oscilan entre el 15 por ciento y el 18 por ciento, las proyecciones para todo el 2020 podrían incluso superar el 20 por ciento.

Por donde se le mire, esto es una tragedia social y económica. De acuerdo a cálculos de Fedesarrollo, el escenario de un 16 por ciento de desempleo se traduce en 1,4 millones de colombianos sin trabajo, mientras que la del 20 por ciento implica la pérdida de empleos para unos 2,5 millones de personas.

Detrás de cada uno de esos colombianos está el sostenimiento de un hogar, la angustia de una familia, los ingresos que se impactan y un capital humano que pierde su potencial de aporte a la producción.

Mientras Colombia transita a la peor crisis económica en más de 20 años, queda más claro que el desempleo alcanzará muchos más altos niveles que el año pasado. Si con la dinámica positiva de 2019 -que convirtió a nuestro PIB en el más destacada del barrio- no se redujo esta tasa, pocas esperanzas hay que en pleno choque de la pandemia experimentemos mejoras en ese frente.

De hecho, el Gobierno Nacional se resistió hace unos meses a desplegar cualquier tipo de plan de generación de empleo, convencido que el crecimiento de la torta general de la economía abriera esos puestos de trabajo. Ya en medio del coronavirus, la respuesta del presidente Duque al este específico reto consiste en el paquete de medidas a favor de la liquidez de las empresas.

El golpe de la cuarentena dejó en evidencia las fragilidades del mercado laboral colombiano y ha despertado una necesaria discusión sobre las reformas urgentes al empleo e instrumentos de protección de los trabajadores como seguros de desempleo. Tampoco en el frente de las reformas, la Casa de Nariño tiene una hoja de ruta definida aún.

Más allá del dato puntual que el Dane publique hoy, el deterioro laboral del 2020 será grande y no queda más que mitigarlo vía ayudas y lo que aporte la reapertura de sectores.

Francisco Miranda Hamburger
framir@portafolio.com
Twitter: @pachomiranda

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