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Rumba, licor y “mujeres” | El Nuevo Liberal


08:17 am 28-septiembre

LUCY AMPARO BASTIDAS PASSOS

amparobastidas@yahoo.com

Algunos remachan que rumba, licor y “mujeres”, va revuelto todo. Que ciertos hombres van camino a la perdición por semejante revoltijo. Quizá sería más adecuado decir: rumba, licor y sexo, que incluye diversidad de género, y excluye a la mujer como objeto de diversión o perdición. Y qué te diré… que el abuso de esas tres cosas pierde a cualquiera, no solo al hombre.

Tal frase señalando «mujeres» como si fuéramos una cosa, maleduca a las personas, y a veces se convierte en violencia sutil contra la mujer, llevando implícito en la rumba a: «mujeres». Esos dichos populares afianzan imaginarios que dañan a la mujer, pero también al hombre induciéndolo a “intentar estar con el mayor número de chicas”, como afirma Maluma en su reguetón, que distorsiona su masculinidad.

Solo lo mueve el hambre y las ganas de copular, escribe Hectór Abad en una columna, hablando del mamífero sedentario. Y pues…qué quieres que te diga…qué el hombre debería moverse más física y mentalmente, encauzar su dopamina placentera hacia cosas que no sea ir solo tras unas piernas.

Costumbres malucas que dañan también relaciones de pareja. Veamos algunos escenarios hogareños:

Mi marido llegó enrumbado, dice una señora, y como “no hubo otra”, “me pidió que cumpla con mi deber de esposa”. ¿Qué dices? contesté, estás borracho. Pero eres mi mujer y “debes atenderme”. Tal abuso se da: borracho o no, comenta otra señora, que dice ceder por “obligación”, no por deseo propio. Se lo han repetido por siglos.

Marido y mujer parecen desconocer que si uno de ellos no quiere no puede obligarse al quiéreme, quiéreme, quiéreme… ¿Y quién lidia con un borracho, o un hombre arrecho? dijo otra señora, que afirma que tales necesidades sexuales del hombre más parecen impuestas por la incultura de testosterona sin control, que termina a veces en golpes, en feminicidios.

Otra matrona opinó: ¡pobres hombres!, cargan con semejante obsesión, desconocen que científicos europeos concluyen que la testosterona se maneja por factores culturales y sociales, no por fisiología; y otra amiga agrega: hasta un eclipse quisieran contratar como en el ´Otoño del patriarca´, para su tal quiéreme, quiéreme…

Abandonar roles falsos impuestos a la mujer o al hombre podría ayudar a disminuir divorcios, que aumentan después de los 65 años de edad. Las personas mayores deciden que sus facciones tristes derivadas de la “obligación sexual”, no las quieren más, y se separan. Las parejas albergan luz: compañía, hijos y ayuda mutua, pero también sombras, con décadas juntos, lo sexual se deslíe, ¿sabes? No obstante muchas parejas mayores valoran con inteligencia otras cosas que no se deslíen por falta de sexo conyugal, y continúan juntas.

Nadie niega los placeres sexuales. Siendo yo muy joven leí de un filósofo que la relación sexual debe ser un rato amable, relajado, ¡celebración consensuada! La poesía erótica confirma el placer.

Vi la película ‘Los amantes del café de Flore’ sobre la relación de Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre, de la que resalto dos aspectos: 1. Cuando ella dice a Paul que no quiere más sexo. ¿Con nadie?, pregunta él. No, contigo, dijo Simone. Siguieron juntos hasta la muerte. 2. Las palabras que dijo la madre de Simone al principio: no doy un peso por esa relación, ¿cómo es posible que se mantengan unidos sin sexo, sin hijos, y sin anillo? L’amour, l’amour. ¡Qué respuesta!

Finalizo con la anécdota de una profesora: mi jubilación la gastaré en rumba, licor y “hombres”. Nos carcajeamos todas. Suena chistoso el desquite, pero no es el punto. ¡Simone de Beauvoir, ilumínanos!

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