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Una senda positiva Carta del Director Editorial | Editorial | Opinión


Este jueves, el Dane ratificó el buen momento que atraviesa la economía colombiana. En el tercer trimestre de este año el producto interno bruto creció un 3,3 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2018. Desde 2015 no se registraba un crecimiento cercano a esta cifra. 

Es indudablemente una buena noticia, tanto para el país como para el Gobierno. En especial, a una semana de la convocatoria a un paro nacional y en medio de bajos niveles de favorabilidad y un ambiente político enrarecido.

Prácticamente, desde el arranque de su administración, el presidente Iván Duque anunció una estrategia de reactivación económica que inyectara dinamismo a las lánguidas tasas de crecimiento. Con una combinación de políticas –que incluyen la ley de financiamiento hundida por la Corte Constitucional– lo cierto es que la economía colombiana ha venido registrando una tendencia positiva.

Este desempeño, que en lo corrido del año va en un 3,1 por ciento, es aún más notable si se tiene en cuenta el entorno internacional complejo en que se está dando. Colombia es una de las economías de mostrar en América Latina y el Caribe. Mientras nuestro país registra tasas de crecimiento por encima de tres por ciento, el barrio se estanca en el 0,1 por ciento.

Una mirada a los datos del reporte del Dane confirma el dinamismo del consumo y de la inversión con unos crecimientos de 4,7 por ciento y 5,5 por ciento, en comparación con el año pasado. No obstante, estas buenas noticias no deben desviar la atención que merecen otros indicadores preocupantes.

Por ejemplo, la construcción de edificaciones cayó 11,1 por ciento y ni siquiera el dinamismo de la infraestructura logró compensar la fuerte baja en este sector. Las industrias manufactureras también registraron un aumento de tan solo 1,5 por ciento. No es coincidencia que estos dos sectores –construcción e industria–, hoy en números mediocres, sean tradicionales motores de generación de empleo.

Es precisamente el deterioro del mercado laboral el gran lunar de la fotografía de la economía colombiana. Con una tasa de desempleo del 10,2 por ciento y la sistemática destrucción de puestos de trabajo, es evidente que crecer al tres por ciento, por más buena noticia que sea, no es suficiente para quebrar esta tendencia.

No sobra reiterar el llamado al Gobierno a articular un plan de choque orientado a crear empleo en el corto plazo. Una razón poderosa para que la narrativa positiva del gobierno Duque en materia económica no llegue a la mayoría de los colombianos son las altas tasas de desocupación.

De hecho, el sólido y hasta ahora sostenido crecimiento de la economía debe ser acompañado por una igualmente exitosa estrategia en la política social. En especial cuando la equidad y el cierre de brechas es una de las banderas del programa de gobierno de Duque.

Por último están la nueva reforma tributaria que se discutirá en las próximas semanas y las reformas estructurales pendientes como la laboral y la pensional.

El Gobierno ya las descartó por este año ante la convocatoria del paro nacional y es muy probable que los parlamentarios introduzcan modificaciones a la tributaria. La incertidumbre que las rodea en estos momentos no contribuye a solidificar la fórmula detrás de los buenos números actuales.

No basta con crecer en medio de un desierto regional si la mayoría de la población no siente que ese crecimiento se traduce en el bienestar de su hogar y de los suyos. Sobretodo en momentos en que economías de buen desempeño como Chile experimentan fuertes estallidos sociales motivados por las demandas ciudadanas insatisfechas.

Francisco Miranda Hamburger 
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

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